Por G. Jorge Medina

 

El libro de Apocalipsis es un libro de símbolos, de tal manera que algunas descripciones en el mismo no pueden tomarse literalmente. 

 

El hermoso capítulo 5 nos habla de la redención obtenida por el Cordero de Dios (el Hijo de Dios nacido de María – Gálatas 4:4) ejemplificado en la toma del Libro de la diestra de Aquel que está en el trono. Este es lenguaje figurativo. De otra manera, deberíamos tomar LITERALMENTE todo el capítulo 5. No hay trinitario en el mundo que quiera hacerlo. 

 

Lea la descripción del Cordero y pregúnteles si eso es literal. ¿Tiene Jesús cuernos? ¿Tiene Jesús varios ojos? y sobre todo: menciona a los 7 Espíritus de Dios, que sumados al Padre y al Hijo ya serían 9 seres distintos. 

 

Entonces ya no hay Trinidad, sino una Novenidad o como se llame. Tendríamos una Deidad compuesta de nueve Personas divinas.

 

Adios Trinidad, hola politeismo, a menos que aceptemos el lenguaje como simbólico y los espíritus como características del Espíritu del Padre que moraba EN Cristo (Isaías 11:2 lo describe así), el cual es el Dador de la Ley que vino en el Hijo como nuestro Redentor (Romanos 9:5; Efesios 4:4-5; Juan 4:24; Juan 10:30; 1 Timoteo 3:16). 

 

Tratar de ver Apocalipsis 5 como una distinción literal de lugares entre el Padre y el Hijo destruye la misma doctrina ortodoxa de la Trinidad, ya que en ella no se puede dividir la sustancia de Dios.

 

El Libro de Apocalipsis termina diciendo:

 

"Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán,y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes." (Apocalipsis 22:3-4) 

 

Note que es Un Trono, y dice que "Le servirán" (singular), y "verán Su rostro" (Un Rostro), y "Su nombre estará en sus frentes" (Un Nombre).

 

El Cordero y Dios son un sólo Ser, con un rostro, un Nombre, en un trono por toda la eternidad.