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Blog Fé Bíblica

Un espacio para reflexionar sobre la vida humana a partir de la enseñanza de la Sagrada Escritura, la Biblia

  1. Por Jason Dulle, © Todos los Derechos Reservados.
    Traducido por Julio César Clavijo Sierra.
    Más información en: Institute For Biblical Studies. http://onenesspentecostal.com


    Me he encontrado con varios pentecostales unicitarios que no solo objetan el concepto trinitario de Dios como “tres personas”, sino que se oponen a llamar a Dios una “persona”. En mi opinión, sí es apropiado referirse a Dios como una persona. En lo que sigue, responderé a las objeciones más comunes que se ofrecen en contra de llamar a Dios persona.

    Objeción: Dios no puede ser una persona, porque Dios no tiene un cuerpo

    Respuesta: Tener un cuerpo no es necesario para la personalidad. Una persona es esencialmente incorpórea en naturaleza. Lo que hace de algo una persona, es su posesión de una mente, y esto lo tiene/es Dios. Tener un cuerpo es algo que comúnmente se encuentra en las personas, pero no es necesario. Dicho de otra manera, las personas pueden tener cuerpos, pero las personas no son idénticas a sus cuerpos. Que esto es verdad, es evidente desde la doctrina del estado intermedio. Cuando morimos, nuestra persona pasa a estar con el Señor, pero nuestro cuerpo permanece sobre la tierra. Tal estado de existencia solamente es posible porque tener un cuerpo no es una propiedad esencial de las personas. Y si no es una propiedad esencial de las personas, entonces la falta de un cuerpo en Dios, no cuenta como evidencia en contra de su personalidad.

    “Personas” es aplicado a algo más que a los seres humanos. Una persona es en concreto una sustancia inmaterial consciente, un individuo de sustancia racional, el conjunto de características que conforman una personalidad individual, un yo, el ego, definiendo quién pertenece a una sustancia genérica particular. Cualquier ser que sea un sujeto consciente, racional, pensante, sujeto de diversas experiencias, es una persona. Tanto los ángeles como Dios se ajustan a esta descripción, y por lo tanto son personas: Dios es una persona divina, los ángeles son personas angelicales, y los humanos son personas humanas. [1] Los humanos son personas encarnadas, mientras que Dios y los ángeles son personas incorpóreas (por lo menos, aparte de Cristo).

    Como una mente incorpórea, Dios posee todas las capacidades de la mente, y por lo tanto Él es el ejemplo paradigmático de una persona. En realidad, ya que estamos hechos a su imagen, no podríamos ser personas si Él no fuera una persona.

    Objeción: La Biblia nunca usa el término “persona” para Dios

    Respuesta: La pregunta no es si la Biblia usa el término per se, sino si la naturaleza de Dios, tal como se describe en las Escrituras, puede describirse correctamente como personalizable dada la definición de persona: un sujeto consciente, racional, pensante, sujeto de varias experiencias (una mente).

    Además, la Biblia tampoco habla de los seres humanos como “personas” (en el sentido filosófico de la autoconciencia psicológica), y sin embargo nadie discute la legitimidad de aplicar dicho término a los seres humanos. El mero hecho de que tal terminología no se haya usado [en la Biblia] para referirse a Dios, no significa que Dios no sea descrito con precisión como una persona, del mismo modo que la ausencia de tal terminología [en la Biblia] para los humanos, no significa que nosotros no seamos descritos con precisión como personas. Si nosotros no dudamos en llamarnos personas, tampoco deberíamos dudar en llamar a Dios una persona.

    Objeción: La Biblia llama a Dios un Espíritu, no una persona

    Respuesta: Los dos términos no son incompatibles entre sí. Los humanos son espíritus y personas. El término “espíritu”, describe el tipo de sustancia que es nuestra persona; es decir, nuestra persona es un espíritu o una naturaleza espiritual. Lo mismo es cierto para Dios. Él es una persona que es de naturaleza espiritual.

    ¿Si Dios no es una persona, qué es Él? Responder que Él es un espíritu no servirá, porque los espíritus vienen en dos formas lógicamente posibles: personal e impersonal. Claramente, Dios no es impersonal, entonces debe ser un espíritu personal. ¿Si Dios es personal, por qué no llamarlo persona? ¿Qué otra cosa que “persona”, describe correcta y exactamente el atributo de ser personal?


    Notas a pie de página

    [1]  La distinción entre naturaleza y persona, se puede comparar con una masa de galletas y una galleta. Una naturaleza sería como una masa de galletas (la sustancia genérica) antes de que se le haya cortado algo, mientras que una persona sería como la galleta (el yo particular) que es cortada de la masa general.
    [2]  J.P. Moreland y Scott B. Rae, Cuerpo y Alma: La Naturaleza Humana y la Crisis en la Ética (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2000), 24.


    Ver también: ¿Dios es una Persona o Tres Personas?


  2. Por Steven Ritchie, © 2017. Todos los Derechos Reservados.
    Traducido por Julio César Clavijo Sierra.
    Más información en: Global Impact Ministries. www.apostolicchristianfaith.com


    Juan 8:15-18. “Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie. Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo [Dios con nosotros como un hombre], sino yo y el que me envió, el Padre [Dios como Dios]. Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. Yo soy [Dios como hombre]el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre [Dios como Dios] que me envió da testimonio de mí”.

    Juan 5:26. “Porque como el Padre [Dios como Dios]tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo [Dios con nosotros como un hombre] el tener vida en sí mismo”.

    Aunque el Padre siempre ha sido el eterno Espíritu Santo sin un comienzo en el tiempo, al Hijo de Dios se le concedió el tener vida en sí mismo la cual consiste en una vida humana distinta con un comienzo específico en el tiempo, pues Juan 5:26 dice que al Hijo le fue OTORGADA (didómi significa “dar”) VIDA (zoe significa “vida”)en sí mismo al ser “HECHO (homoioó: “hacer”)... completamente humano en todos los sentidos” (Hebreos 2:17 - NIV). Esto explica el por qué el Salmo 2:7 dice: "Mi hijo eres tú; Yo te engendré [Heb. Yalad] hoy”. “Yalad” es la misma palabra que se usa para los nacimientos de Caín y Abel en Génesis 4:1-2, y esta es la razón por la cual Dios el Padre anunció durante el período del Antiguo Testamento para un futuro profético: “Yo le seré a Él Padre, y Él me será a mí Hijo” (2 Samuel 7:14, Hebreos 1:5).

    Así como el Padre omnipresente tiene una vida en Sí mismo (Juan 5:26) por fuera de la encarnación, así también el Padre viviente le concedió al Hijo el tener una vida humana en sí mismo dentro de la encarnación a través de la concepción y el nacimiento virginales. De manera que como producto de la encarnación seguimos teniendo a Un Solo Dios que es el Padre omnipresente, pero además a un mediador entre Dios y los hombres quien es Jesucristo hombre (1 Timoteo 2:5), o el Hijo al que se le otorgó una vida humana distinta dentro de la virgen. Esto explica cómo la vida humana distinta del Hijo de Dios en la encarnación podía dar testimonio como un testigo humano distinto, mientras que el Padre en su condición de Padre permaneció inmutable en los cielos para dar testimonio como un testigo divino distinto. Esto es precisamente lo que esperaríamos si aceptamos la enseñanza bíblica de que Dios el Padre se hizo hombre a través de la concepción y el nacimiento virginales.

    Cuando el Dios omnipresente se convirtió en un hombre dentro de la virgen, entró en una vida humana distinta dentro de la encarnación. Esto explica el por qué Jesús pudo poseer los atributos humanos dentro de la encarnación como un hijo humano distinto, mientras que simultáneamente permaneció con sus atributos divinos distintos por fuera de la encarnación como el Padre omnipotente, pues Dios como Dios siempre ha permanecido inmutable en los cielos (Malaquías 3:6 - “Porque yo Yahvé no cambio”), aunque Dios también se convirtió simultáneamente en un hombre (Hebreos 1:3 KJV – que es “el resplandor de su gloria y la imagen expresa de su Persona” – de la Persona del Padre – Hebreos 2:14-17; Hebreos 13:8) para salvar a su pueblo de sus pecados (Mateo 1:18-23). Por lo tanto, Jesús como el niño que nos fue nacido y el Hijo que nos fue dado, fue “hecho... completamente humano en todos los sentidos” (Hebreos 2:17 - NIV) aunque Él mismo siempre ha existido sin la necesidad de tener un principio como el Dios Fuerte y el Padre Eterno (Isaías 9:6; Juan 14:7-9) que permanece en su divinidad como “el mismo ayer, hoy y por los siglos” (Hebreos 13:8).

    Dado que Números 23:19 prueba que Dios no es un hombre, sabemos entonces que Jesús no es literalmente Dios con nosotros como Dios, sino más bien Emanuel (Dios con nosotros) como un hombre verdadero que tenía la capacidad de orar, sufrir y ser tentado. Santiago 1:13 dice que “Dios no puede ser tentado por el mal, ni Él tienta a nadie”, por lo cual sabemos que Jesús no es Dios con nosotros como Dios, sino que Él es Dios con nosotros como un hombre distinto que ha vivido una vida humana auténtica. Por lo tanto, solo el Dios omnipresente que es nuestro Padre Celestial es el único Ser que pudo convertirse simultáneamente en un hombre con una vida humana distinta (como el Hijo) para salvarnos, permaneciendo inmutable en los cielos con su vida divina distintiva (como el Padre). Esto explica el por qué el único Dios ha podido permanecer siendo Uno en su Esencia del Ser con un distintivo testimonio divino dentro de Sí mismo, mientras que a la vez se ha convertido en un Hijo humano distinto con un testimonio humano distinto dentro de sí mismo.


  3. Por Steven Ritchie, © 2017. Todos los Derechos Reservados.
    Traducido por Julio César Clavijo Sierra.
    Más información en: Global Impact Ministries. www.apostolicchristianfaith.com


    Hebreos 10:5-7 afirma que Jesús dijo: “Mas me preparaste cuerpo”. Dado que Hebreos 10:5-7 es una cita directa del Salmo 40:6-8, necesitamos leer todo el pasaje en contexto para discernir su significado correcto.

    “Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, OH DIOS, PARA HACER TU VOLUNTAD, como en el rollo del libro está escrito de mí”. (Hebreos 10:5-7).

    Una supuesta Persona divina del Hijo, no podría haber dicho: “He aquí que vengo, OH DIOS, PARA HACER TU VOLUNTAD, como en el rollo del libro está escrito de mí”, pues para empezar, la supuesta persona divina preencarnada del Hijo, ya habría sido completamente Dios.

    Hebreos 10:5-7 es una cita directa del Salmo 40:6-8, que predijo con exactitud las cosas que Jesús diría en la tierra como un hombre antes de decirlas. Por lo tanto, el Salmo 40:6-8 predijo las palabras que Jesús hablaría en la tierra cuando dijo: “Sacrificio y ofrenda no te agrada; has abierto mis oídos; holocausto y expiación no has demandado. Entonces dije: He aquí, vengo; en el rollo del libro está escrito de mí; El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón”. Jesús dijo estas palabras estando en la tierra, tal como el Salmo 22:1 predijo que Jesús diría en la cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Salmo 22:1 / Mateo 27:46).

    El Salmo 22:10 continúa diciendo que Jesús tendría un Dios al decir: “…Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios”. Por lo tanto, las profecías del Antiguo Testamento prueban que el hombre Cristo Jesús diría estas cosas sobre la tierra como un hombre, en vez de decirlas desde el cielo como una supuesta persona divina del Hijo preencarnada.

    Cuando Jesucristo había entrado en el mundo, Él oró diciendo: “Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo”.

    “Por eso, al entrar en el mundo, Cristo dijo: «A ti no te complacen sacrificios ni ofrendas; en su lugar, me preparaste un cuerpo”. (Hebreos 10:5, NVI - Nueva Versión Internacional).

    “Por eso, cuando Cristo vino al mundo, le dijo a Dios: «No quisiste sacrificios de animales ni ofrendas por el pecado. Pero me has dado un cuerpo para ofrecer”. (Hebreos 10:5, NTV – Nueva Traducción Viviente).

    “Por eso, cuando Cristo vino al mundo dijo: «Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, sino que has preparado un cuerpo para mí”. (Hebreos 10:5, PDT – Palabra de Dios Para Todos).

    “Por lo cual, al entrar Cristo en el mundo, dice: SACRIFICIO Y OFRENDA NO HAS QUERIDO, PERO UN CUERPO HAS PREPARADO PARA MI”. (Hebreos 10:5, NBLH – Nueva Biblia de los Hispanos).

    La Concordancia Exhaustiva NAS, dice que el verbo griego εἰσέρχομαι (eiserjomai), significa “entrar (a), entrar”. En otras palabras, cuando Cristo ya había entrado al mundo, o cuando Cristo ya estaba en el mundo, Él oró diciendo: “Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo”.

    La NAS ofrece una amplia gama de posibles traducciones para la palabra “eiserjomai”:

    Vino (10), ven (15), viene (3), viniendo (1), ingresa (66), ingresó (63), entrando (6), entra (7), va (8), va* (1), adentrado (1), alcanzado (1), comenzado (1), quedó (8)”.

    Aquí podemos ver que Hebreos 10:5 puede ser traducido fácilmente con las siguientes palabras:

    -“Cuando Cristo vino al mundo...”

    -“Cuando Cristo ingresó en el mundo...”

    -“Cuando Cristo se (había) adentrado en el mundo...”

    -“Cuando Cristo (había) alcanzadoel mundo...”

    -“Cuando Cristo (ya había) comenzado en el mundo...”

    -“Cuando Cristo quedó en el mundo...”

    No hay ninguna justificación bíblica para insistir en que Cristo oró antes de estar en el mundo, diciendo: “Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo”, pues si Jesús hubiera orado a su Dios antes de su concepción y nacimiento virginales, entonces Hebreos 10:5-7 apoyaría una teología arriana en lugar de una posición teológica trinitaria.

    Algunos podrían argumentar que Jesús nunca pronunció el Salmo 40:6-7. Sin embargo, así como no tenemos una porción del Nuevo Testamento que declare que Jesús alguna vez haya orado diciendo: “Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios” del Salmo 22:10, del mismo modo no tenemos que contar con un versículo específico donde Jesús haya orado diciendo: “Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, OH DIOS, PARA HACER TU VOLUNTAD, como en el rollo del libro está escrito de mí”.

    Juan 21:25 prueba que hubo otras muchas cosas que Jesús dijo e hizo que no fueron escritas en ese libro. Por lo tanto, las cuatro narraciones evangélicas no registraron todas y cada una de las palabras que Jesús habló. Es por eso que Hechos 20:35 sostiene que Jesús dijo: “Más bienaventurado es dar que recibir”, aunque esas palabras nunca se registraron en los cuatro evangelios. Del mismo modo que Hechos 20:35, el texto de Hebreos 10:7 muestra claramente que Jesús oró en la tierra como un hombre que tenía un Dios, diciendo: “He aquí que vengo, OH DIOS, PARA HACER TU VOLUNTAD, como en el rollo del libro está escrito de mí”. Esto prueba que Jesús no pudo haber dicho estas palabras como un supuesto Dios el Hijo preencarnado en el cielo. Por lo tanto, Hebreos 10:5-7 es una cita del Salmo 45:6-8, que es una profecía mesiánica que se cumplió cuando el hombre Cristo Jesús ya estaba realmente en el mundo.


  4. Por Steven Ritchie, © 2017. Todos los Derechos Reservados.
    Traducido por Julio César Clavijo Sierra.
    Más información en: Global Impact Ministries. www.apostolicchristianfaith.com


    Juan 5:26. “Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo”.

    La naturaleza milagrosa de la encarnación del Espíritu de Dios dentro de la virgen, desafía a toda experiencia humana porque Dios mismo ha declarado: “NO HAY NADIE IGUAL A MÍ” (Isaías 46:9 -NVI). Por lo tanto, solamente nuestro Padre Celestial omnipresente pudo convertirse en un Hijo humano distinto con una autoexistencia humana distinta, sin tener que renunciar a su propia existencia omnipresente en los cielos. Dado que los ángeles y los hombres no pueden existir en dos o más lugares a la vez como sí lo puede hacer nuestro Dios Altísimo, es difícil para nosotros como seres finitos concebir la idea de que el único Dios haya entrado a nuestro mundo como un ser humano distinto sin haber abandonado el cielo.

    Hebreos 1:3 (KJV). “...quién [el Hijo]es el resplandor de su gloria [la gloria del Padre] y la imagen expresa [‘karaktér’ = una ‘imagen copiada’]de su persona [‘hipóstasis’ = ‘Esencia del Ser’ de la Persona del Padre]...”.

    Hebreos 1:3 establece claramente que el Hijo de Dios fue copiado (karaktér) de la esencia del Ser (hipóstasis) del Espíritu de Dios el Padre, como un verdadero ser humano con una auténtica “vida humana” en sí mismo (Juan 5:26). Por lo tanto, nuestro Dios que fue manifestado en la carne (1 Timoteo 3:16) a través de su propio Espíritu Santo que descendió del cielo (Mateo 1:20, Lucas 1:35, Juan 6:38), también reprodujo una imagen humana de su existencia del Ser invisible (Colosenses 1:15; Hebreos 1:3) en una autoexistencia humana total y completa. (Juan 5:26 muestra que como el Padre tiene “vida [divina] en sí mismo”, también le concedió al Hijo “el tener “vida [humana] en sí mismo”. Por lo tanto, solamente nuestro Padre Celestial omnipresente pudo entrar en nuestro mundo en un nuevo modo humano de existencia para salvar a su pueblo de sus pecados (Mateo 1:23), sin dejar de existir como el Espíritu omnipresente de Dios en los cielos (Jeremías 23:24).

    El nuevo modo humano de existencia de Dios, que ha sido conocido como Emanuel “Dios con nosotros” (Mateo 1:23) como un verdadero Hijo humano, tuvo que haber sido “en todo semejante a sus hermanos” (Hebreos 2:17), es decir hecho del mismo modo en que todos los seres humanos están hechos, o Él no habría sido un verdadero hombre en lo absoluto. Si Jesús no poseyera una verdadera existencia humana con una vida humana distinta en sí mismo (Juan 5:26), entonces Él no podría haber orado o haber tenido la capacidad de haber sido tentado por el diablo. Por lo tanto, el Hijo no es Dios con nosotros como Dios, sino que Él es Emanuel Dios con nosotros como un verdadero ser humano.

    Casi todos los teólogos trinitarios confiesan que un supuesto Dios Hijo permaneció omnipresente en el cielo mientras que simultáneamente se hizo hombre. Así también afirman que Dios (en su caso, un tal Dios el Hijo) se hizo hombre. Sin embargo, eso significaría que un supuesto Dios el Hijo retuvo una vida divina omnipresente en sí mismo en los cielos, mientras que simultáneamente existió con una vida humana distinta en sí mismo como un hombre en la tierra. Tal creencia necesitaría dos personas llamadas Hijo: un Dios Hijo celestial que conservó su vida y atributos divinos en el cielo (quien podría actuar y hablar como Dios independientemente de su nueva existencia humana), y un Hijo humano terrenal que podía actuar independientemente en la tierra orando y siendo tentado. Pero esto es esencialmente una mala copia del concepto bíblico de que el Padre que tiene la vida divina en sí mismo, también adquirió una vida humana distinta en la encarnación a través de la virgen. Las Escrituras hablan claramente de la eterna vida divina del Padre en el cielo, y de la nueva vida humana en sí mismo que le fue concedida como Hijo sobre la tierra durante el tiempo. (La nueva vida humana del Hijo armoniza con la Teología de la Unicidad - Juan 5:26; Salmo 2:7; Hebreos 1:5). Sin embargo, en ninguna parte de la Escritura podemos encontrar una sola porción que muestre una vida divina eterna inconfundible de un tal Dios Hijo que habría conservado su vida y atributos divinos en el cielo, mientras que simultáneamente se hallaba convertido en un hombre sobre la tierra. Por lo tanto, ¡la Teología de la Unicidad trae armonía a todos los datos de las Escrituras, mientras que la teología Trinitaria no lo hace!

    En conclusión, el Padre que es el único Dios verdadero (Juan 17:3) y el único Dios omnipresente que conocemos, pudo venir a este mundo como un ser humano, sin dejar de ser lo que siempre ha sido desde antes de manifestarse en la carne como un verdadero ser humano (1 Timoteo 3:16; Hebreos 2:17). Por lo tanto, podemos afirmar que decir que Dios se hizo hombre, es exactamente lo mismo que decir que Dios se convirtió en el Hijo. Si bien tal concepto desafía toda la experiencia humana, no hay nada que le haya impedido a nuestro Dios milagroso el convertirse en su propio Hijo humano, cuando por medio de la encarnación llegó a poseer dos modos distintos (o dos manifestaciones distintas) de existencia: Dios como Dios con una vida divina distinta en sí mismo, y Dios como hombre con una vida humana distinta en sí mismo.


  5. Por Steven Ritchie, © 2017. Todos los Derechos Reservados.
    Traducido por Julio César Clavijo Sierra.
    Más información en: Global Impact Ministries. www.apostolicchristianfaith.com


    Juan 3:13. “Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo”.

    Solo el Dios omnipresente que llena los cielos y la tierra (Jeremías 23:24) pudo descender sobre una virgen hebrea (Lucas 1:35) para encarnarse como un verdadero hombre, mientras que simultáneamente continuó poseyendo su esencia inmutable en los cielos (Malaquías 3:6). El Dios Altísimo no habita en templos hechos de manos (Hechos 17:24). El Dios Altísimo tampoco tiene un trono físico en algún lugar particular del cielo, que la NASA pudiera observar con algún telescopio o llegar a él con alguna nave espacial. Esto porque Dios dijo: “El cielo es mi trono, y la tierra el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor; ¿O cuál es el lugar de mi reposo? ¿No hizo mi mano todas estas cosas?” (Hechos 7:49-50 - citando a Isaías 66:1). Según Dios, todo el cielo es el trono de Dios. Por lo tanto es imperativo que abramos nuestras mentes y corazones finitos ante la posibilidad de que nuestro único Padre Celestial se haya convertido en un hombre para salvarnos, mientras que a la vez haya permanecido como nuestro Padre inmutable en los cielos.

    Incluso los teólogos trinitarios (al igual que los teólogos unicitarios) también admiten que el Dios omnipresente puede realizar múltiples tareas a la vez, sin dividirse en dos o más personas.

    El teólogo trinitario Dan Musick escribió:

    “La habilidad de Dios para realizar múltiples tareas a la vez no lo divide en dos personas. Dios tiene niveles y dimensiones de conciencia que nuestras mentes humanas nunca comprenderán. Juan escribe: ‘Y esta es la confianza que tenemos ante Él, que si pedimos algo según su voluntad, Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye en lo que sea que le pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos pedido’ (1. Jn. 5:14-15 - NAS). Dios proporciona su atención, privada e intensamente a millones de sus hijos al mismo tiempo, pero Él es un único Dios”. (Dan Musick, en el artículo en línea titulado, “Kenosis, Cristo se Vació a Sí Mismo, Filipenses 2:7” – Editor, M.A. en Teología, Wheaton Graduate School, 1978. http://kenosis.info/index.shtml).

    Un trinitario ilusionado me escribió diciendo: -“¡Jesús no puede orar al Padre, si él es el Padre! ¡Eso es sentido común!”-. Ante lo cual le respondí: -“También puedo decirles exactamente lo mismo a los trinitarios. Jesús no puede orar a Dios el Padre si él es Dios el Hijo, pues Dios como Dios no se puede orar a sí mismo, así como Dios tampoco puede ser tentado como Dios, porque Dios no puede ser tentado por el mal (Santiago 1:13)”-. Continué: -“¿Fue Dios el Hijo tentado por el mal, o más bien fue el Hijo de Dios tentado por el mal? Hay una clara distinción entre el Hijo de Dios que es hombre (que no sabía todas las cosas - Marcos 13:32), y Dios que es un Espíritu (que sabe todas las cosas - 1 Juan 3:20). Por lo tanto, Jesús no podía ser Dios con nosotros como Dios, sino más bien Dios con nosotros como un hombre verdadero”-.

    Más adelante le respondí: -“Yo no reclamo la existencia de dos personas divinas separadas. La única Persona divina (nuestro Padre), también se convirtió en una persona humana distinta (el Hijo). Así que lo que estoy afirmando es que hay una distinción entre nuestro único Dios verdadero que es nuestro inmutable Padre Celestial, y el hombre distinto que es el niño humano que nos fue nacido y el Hijo que nos fue dado. Esto porque Jesús es la imagen del Dios invisible, es decir la imagen del Padre invisible (Colosenses 1:15). Dios como Dios es invisible (Juan 1:18), pero Dios con nosotros como un verdadero hombre se hizo visible en la carne a través de la virgen para salvar a su pueblo de sus pecados (Mateo 1:18-23)”-.

    Al igual que los teólogos unicitarios, la mayoría de los teólogos trinitarios también creen que el Dios omnipresente pudo convertirse milagrosamente en un hombre total y completo mientras que continuó permaneciendo como el Dios inmutable en los cielos. El teólogo trinitario Dan Musick escribió:

    “Como Dios, Jesús no era más que una Persona aunque haya realizado simultáneamente múltiples tareas. Como Dios completo en la carne durante sus 33 años en la tierra, Jesús continuó usando su omnipotencia, omnisciencia y omnipresencia para sostener a cada estrella [por fuera de la encarnación]”. (Dan Musick, en el artículo en línea titulado, “Kenosis, Cristo se Vació a Sí Mismo, Filipenses 2:7”. Se agregaron las palabras en corchetes para mayor claridad).

    Dan Musick, dijo además:

    “No era posible ni necesario que el intelecto humano de Cristo [como hombre dentro de la encarnación] comprendiera el vasto conocimiento de su intelecto divino [como Dios por fuera de la encarnación]. Esto le permitiría crecer intelectualmente como uno de nosotros. Tampoco era necesario que Cristo supiera en su intelecto humano todo lo que hacía como Dios [por fuera de la encarnación]. Él fue una persona que creció y aprendió como uno de nosotros, y al mismo tiempo hizo el trabajo como Dios (Juan 5:17), sin ser consciente en su intelecto humano de todo lo que estaba haciendo en su naturaleza divina [en los cielos]”. (Dan Musick, en el artículo en línea titulado, “Kenosis, Cristo se Vació a Sí Mismo, Filipenses 2:7”. Se agregaron las palabras en corchetes para mayor claridad)

    Muchos eruditos trinitarios alegan que el Hijo como una persona divina distinta, estaba en el cielo y en la tierra al mismo tiempo (Juan 3:13). La supuesta persona trinitaria del Hijo omnipresente en el cielo, tendría que poder hablar y actuar en el cielo mientras que simultáneamente existía en la tierra como un hombre. Por lo tanto, muchos trinitarios tienen la idea de que la única persona del Hijo Celestial hablaba y actuaba en el cielo, mientras que la única persona del Hijo Terrenal hablaba y actuaba independiente y simultáneamente en la tierra como un hombre. Aun así no son capaces de aceptar la posición de los pentecostales unicitarios quienes creemos que nuestro Padre Celestial pudo actuar y hablar en los cielos, mientras que simultáneamente actuaba y hablaba en la tierra como un verdadero hombre (el Hijo) después de que la encarnación tuvo lugar.

    Si los teólogos trinitarios pueden pensar que un supuesto Hijo omnipresente hablaba y actuaba en el cielo, mientras hablaba y actuaba de manera diferente como un hombre en la tierra, entonces están reconociendo que no es imposible creer que si el Padre es el único Dios Él haya podido hablar y actuar en el cielo mientras que simultáneamente hablaba y actuaba de manera diferente en la tierra como un hombre a través de su encarnación como el hombre Cristo Jesús, el Hijo de Dios (Juan 14:7-10, 24). Si bien es imposible que los ángeles y los hombres (quienes no son omnipresentes), existan, hablen o actúen en más de un lugar geográfico a la vez, sí es posible que el Espíritu del Dios omnipresente pueda existir, actuar y hablar en el cielo y en la tierra al mismo tiempo. “Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible”. (Mateo 19:26).

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